
Para el mejor
Reinterpretación contemporánea de La manzana de la discordia.
Era un lunes como cualquier otro, doscientos chicos recitando la oración y mirando fijo a la bandera. Alguno que otro mirando al techo, haciéndose señas con sus compañeros, en fin, un día normal.
Hasta que en el medio del recitado se escuchó un ruido. Los abanderados y los escoltas que estaban más cerca de donde provenía el ruido se acercaron y vieron algo que no se ve todos los días: una caja de empanadas. Todos supusieron que era para el almuerzo, o para alguna ocasión especial, pero había sólo una caja.
Un chico la abrió. En ella había un papel que decía: para el mejor. Pero… ¿el mejor en qué? ¿En Matemática? ¿En Lengua? ¿En Educación Física? ¿El más bueno? ¿A qué se refería con el mejor? Nadie se lo preguntaba, ni una persona se lo preguntaba. Nadie se cuestionaba el porqué de ese papel, quién lo había traído y lo más importante: a qué se refería. A nadie le importaba eso; lo único que les importaba a todos era demostrar que eran mejores.
De pronto se escuchó otro murmullo: el de los maestros. Empezaron a pensar que ese papel podía ser para ellos. Y se disputaron para ver quién era el mejor. Hasta ellos dejaron atrás su ideología: que nadie es mejor, que todos son buenos en algo. Ni a ellos les importaba eso, sólo les importaba quedarse con el papel, con el título de ¨el mejor ¨.
La directora no estaba presente, estaba atendiendo un importantísimo llamado en la dirección cuando escuchó el murmullo, ahora también estimulado por los maestros.
Salió de la dirección preocupada.
- ¿Que pasó? Dijo
No logró entender. Todos le hablaban al mismo tiempo,
Hasta que se escuchó un grito.
-¡SILENCIO! Gritó ella.
Que alguien me explique qué pasó, por favor.
De nuevo el murmullo, todos intentando hablar al mismo tiempo.
-SILENCIO- volvió a repetir. – Laura, explíqueme usted, por favor.
-Verá, mi señoría, de repente apareció un papel con una inscripción:- ¨Para el mejor¨. Y todos empezamos a pensar y a discutir a ver quién era el mejor.
Otra vez el murmullo.
-SILENCIO- dijo por última vez la directora.
- Nadie es mejor, todos son buenos en algo. Este papel ya causó mucho disgusto. Se quedará colgado en la escuela para que todos recuerden que cada día cada persona debe superarse a sí mismo, no a los demás.
Reinterpretación contemporánea de La manzana de la discordia.
Era un lunes como cualquier otro, doscientos chicos recitando la oración y mirando fijo a la bandera. Alguno que otro mirando al techo, haciéndose señas con sus compañeros, en fin, un día normal.
Hasta que en el medio del recitado se escuchó un ruido. Los abanderados y los escoltas que estaban más cerca de donde provenía el ruido se acercaron y vieron algo que no se ve todos los días: una caja de empanadas. Todos supusieron que era para el almuerzo, o para alguna ocasión especial, pero había sólo una caja.
Un chico la abrió. En ella había un papel que decía: para el mejor. Pero… ¿el mejor en qué? ¿En Matemática? ¿En Lengua? ¿En Educación Física? ¿El más bueno? ¿A qué se refería con el mejor? Nadie se lo preguntaba, ni una persona se lo preguntaba. Nadie se cuestionaba el porqué de ese papel, quién lo había traído y lo más importante: a qué se refería. A nadie le importaba eso; lo único que les importaba a todos era demostrar que eran mejores.
De pronto se escuchó otro murmullo: el de los maestros. Empezaron a pensar que ese papel podía ser para ellos. Y se disputaron para ver quién era el mejor. Hasta ellos dejaron atrás su ideología: que nadie es mejor, que todos son buenos en algo. Ni a ellos les importaba eso, sólo les importaba quedarse con el papel, con el título de ¨el mejor ¨.
La directora no estaba presente, estaba atendiendo un importantísimo llamado en la dirección cuando escuchó el murmullo, ahora también estimulado por los maestros.
Salió de la dirección preocupada.
- ¿Que pasó? Dijo
No logró entender. Todos le hablaban al mismo tiempo,
Hasta que se escuchó un grito.
-¡SILENCIO! Gritó ella.
Que alguien me explique qué pasó, por favor.
De nuevo el murmullo, todos intentando hablar al mismo tiempo.
-SILENCIO- volvió a repetir. – Laura, explíqueme usted, por favor.
-Verá, mi señoría, de repente apareció un papel con una inscripción:- ¨Para el mejor¨. Y todos empezamos a pensar y a discutir a ver quién era el mejor.
Otra vez el murmullo.
-SILENCIO- dijo por última vez la directora.
- Nadie es mejor, todos son buenos en algo. Este papel ya causó mucho disgusto. Se quedará colgado en la escuela para que todos recuerden que cada día cada persona debe superarse a sí mismo, no a los demás.
estaa muuuuuyyy buenooo esse mito acctual...::P
ResponderEliminarajajjaj