Terminamos el ciclo lectivo. Para ustedes no habrá otro sexto grado, y, para mí, tampoco.
Cuando yo iba pasando de año -ya sea en la primaria, en la secu o en la facu - sentía: yo avanzo, paso de año, pero el/la profe o maestro/a se queda donde yo estuve. Hoy, como maestro, me doy cuenta que eso no es así. El año que viene volveré a ser maestro de sexto y séptimo, pero de otros/as chicos/as, en otro contexto, con otras tizas, con mil cosas distintas. Es en esa diferencia de condiciones en donde está que cada año sea irrepetible. Por eso les recomiendo que siempre apunten a modificar las condiciones dadas, a cambiar, a cuestionar y cuestionarse con seriedad. En caso contrario, el aburrimiento ataca.
Ahora sí, me despido con una foto de aquella lámpara que les conté -la foto no la favorece, sean buenos/as, che-. Hasta luego, chicos/as.





